sábado, 16 de octubre de 2010

HOMENAJE

Mucho se hablado acerca del vínculo especial que se va generando entre el Maestro de música y su alumno a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Y en ese sentido no puedo dejar de hacer una especie de homenaje en mi recuerdo a quienes fueron mis queridos Maestros y en especial a uno de ellos que ya no está.
Con él, me inicié en teoría de la música y solfeo, y en sus clases alimenté mi sueño, mi felicidad de saber que al año siguiente de iniciadas sus clases, comenzaría a estudiar violín.
Pasaron treinta y un años de ese momento, y recuerdo con claridad y muchísimo cariño, cada enseñanza, cada consejo, cada opinión y hasta cada discusión que con él se generaban y que a pesar de mis escasos doce años de edad encendía , cuando hablábamos no sólo de la teoría musical y de la vida de los más importantes compositores, sino de las cosas cotidianas que tenían que ver con mi vida familiar y mis asuntos de escuela.
Es inevitable que con el Maestro de música, se establezca además de un trato respetuoso un vínculo empático muy especial.
La música tiene que ver con nuestro dentror y en ese vínculo, si se establece una buena comunicación en las clases, surgen conversaciones que quedan grabadas a fuego en la memoria y en el corazón.
Por eso es tan "sagrada" la instancia de la clase individual de violín, de teoría musical o de cualquier otro instrumento, cuando se establece entre el profesor y el alumno ese grado de comunicación.
Recuerdo cuando mi ex Maestro de violín, Jorge Risi, percibía que llegaba a la clase con alguna preocupación, o simplemente con la necesidad de conversar y él con su gran intuición y sabiduría, me decía: "vamos al bar a tomar un café"....
Esos momentos, esas instancias "salvadoras" quedaron atesoradas y significaban momentos de crecimiento y continentación que estaban absolutamente relacionados con el proceso de aprendizaje del violín o de la teoría musical.
Esas "clases conversadas" "dialogadas" a veces propiciaban una oportunidad de avanzar mucho a la clase siguiente en lo técnico y en lo musical.
Con mi profesor de teoría también pasaba algo similar y me dió mucha pena, enterarme de su fallecimiento, hace tres años en Montevideo, siendo muy joven aún.
El no haber podido conversar con él antes de ese momento, y no haberle podido dar las gracias por todo lo que me dió y me ayudó, me quedó como algo pendiente que sólo al escribir sobre él y recordarle, me recompone.
Mi homenaje para él entonces......mis mejores recuerdos y mi agradecimiento eterno.....
Sé que él está presente en cada una de mis clases , en mis enseñanzas y en los consejos que con todo afecto brindo a mis alumnos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

CUANDO LA TRISTEZA MANDA

¿ Qué hacer con una pena profunda ?
Una tristeza que nos cala hondo, que la sentimos apoderarse de nuestros pensamientos, y se manifiesta en un dolor de estómago, de cabeza o de espalda.
¿ Qué pasa con nosotros cuando sufrimos un desencanto, una desilusión, una constatación penosa de cualquier índole, que no nos deja vivir en paz, que nos acompaña y nos daña ?
Y cuando un recuerdo de una situación dolorosa pasada nos interrumpe en el medio de la vida, en cualquier momento de un día cualquiera cual fantasma molesto que nos señala el hecho que queremos olvidar, erradicar de nuestro ser, y no podemos....
Mientras hay quien opta por dar vuelta la cara al problema, otros buscan en la proximidad empática, una vía para sentirse acompañado y aconsejado.
El amigo, el familiar, la pareja, el psiquiatra y a veces hasta el "prestador de servicios religiosos" operan como bastones emocionales, para poder sobrellevar el dolor.
Y se sigue caminando por la vida con la misma sensación de vacío, de soledad, de sin sentido.
A veces puede ser duro asumir en la vida, que para ciertos dolores del alma, las palabras ajenas, las meras compañías y los "armoniles" más eficaces, son vías muy endebles para buscar o esperar un alivio.
Y hace falta algo más.
Y ese algo más, lo buscamos una y otra vez, fuera nuestro.
En el otro, en la medicina, en la religión.....y el alivio no llega.
Y otra vez me viene a la mente la idea de la transformación. De la necesidad en pensar en transformar el dolor , resignificando esa experiencia dolorosa que nos oprime.
El ser abandonado por la pareja, por ejemplo, puede significar una situación en la cual el rencor, el odio, la venganza pudiera ser la constante "el día después de".
Si leemos acerca de la vida de muchos artistas, músicos, pintores, escritores, veremos que muchos de ellos sufrieron tormentos en sus vidas, pero fueron capaces de transformar ese sufrir, en una obra de arte.
Rembrandt, Goethe, Beethoven, sufrieron y vacilaron y pensaron incluso muchas veces en el suicidio, pero sus obras de arte, y más que ellas, su actitud de vida, llevaron a transformar la pena en algo trascendente para ellos y para los demás.
No lograron erradicar la pena de su alma, pero sí pudieron resignificarla, generando deseos de vida para sí y para quienes se han sentido y se sienten tocados por sus obras.

domingo, 11 de julio de 2010

MENSAJES TRANSFORMADORES

A veces pienso qué importantes pueden ser esas palabras que en algún momento de nuestras vidas, recibimos de seres que de una manera u otra, son especialmente relevantes para nosotros.
Ese consejo, ese punto de vista de un padre, una madre, un amigo, una novia, apuntando a un tema candente de nuestra vida, a algo no resuelto, que consideramos difícil o imposible de encarar o lograr, puede ser crucial para nuestro futuro, para nuestra vida y en definitiva, nuestra felicidad.
La importancia que tiene para nosotros el mensaje que proviene de alguien a quien estamos ligados afectivamente, puede iluminarnos o a veces herirnos a tal punto de llevarnos a un estado de confusión y pena profunda.
Nunca voy a olvidar la expresión de la cara de una alumna talentosísima, acompañada de su papá en su primera clase, al escuchar lo que él me decía, aludiendo a que quería apoyar a su hija en el estudio del violín, siempre y cuando no lo barajara como una alternativa profesional, porque él entendía que no era alternativa.
Lo que el señor no estaba teniendo en cuenta, obviamente por total desconocimiento de causa, era que sí podía ser en el caso de su hija una alternativa más que viable y exitosa del punto de vista profesional, por una parte, pero por otro lado, lo más grave del caso, era ver en los ojos de la chica, la profunda pena que le provocaban las palabras de su padre que por supuesto, pasaban a incorporarse en su alma para siempre.
En este caso, esas palabras, ese mensaje tan tajante de ese padre, quedaba guardado en el dentror de esta joven, como una programación que la acompañaría el resto de su vida, indicándole que el esfuerzo y las ganas, habrían de estar limitadas y constreñidas por ese concepto tan claro respecto a la inviabilidad de dedicarse al violín como una profesión.
Por suerte, me vienen a la mente ejemplos opuestos a este.
Mensajes positivos, alentando a llevar adelante un sueño, un proyecto, un emprendimiento, creyendo absolutamente en uno y convenciéndose de que es posible, y que el éxito nos espera a la vuelta de la esquina, si es que ponemos lo mejor de nosotros mismos en lo que hacemos, con amor, con garra.
Y en este sentido, la semana pasada quedé muy impresionado al leer en la prensa una historia muy linda, que aludía a la vida de un jugador de football uruguayo, Diego Forlán.
Forlán, tiene una hermana, unos años mayor que él, que en el año 1991, sufre un accidente automovilístico con su novio, el cual fallece y el resultado de la tragedia, es que ella queda paralítica.
Diego, en ese entonces, tenía aproximadamente doce años y por supuesto, vive esa tragedia familiar quedando en estado de schock.
Cuando la hermana sale de su situación más crítica del accidente, habiendo quedado paralítica y sabiendo lo importante que era para Diego el football, le manda un mensaje de amor y fuerza, diciéndole "Tú vas a ser un gran futbolista, porque tú lo deseas y lo vas a lograr. Y tan buen futbolista serás, que podrás ayudarme a tener una vida mucho mejor."
Esas palabras, quedaron grabadas para siempre en el jugador uruguayo y ese amor de esa hermana, lo iluminó y le dió fuerzas para poner lo mejor de él para hacer su sueño realidad.
Esos mensajes pueden cambiar nuestras vidas. Se necesita que quien nos quiera, sea lo suficientemente valiente para decírnoslo.

domingo, 25 de abril de 2010

EL VASO MEDIO LLENO.

Recuerdo una compañera de violín en los años del Conservatorio que se destacaba por su buen rendimiento.
Vocacional, con talento, fuerza, convicción, en fin, gusto y entrega, definían su sesgo y nada parecía frenar su vertiginosa carrera hacia la titulación.
En más de una oportunidad, conversando con ella, me comentaba de sus deseos por seguir sus estudios de perfeccionamiento en Inglaterra, una vez que terminara con la carrera.
Sin embargo había algo en ella que me parecía extraño.
Por un lado su rendimiento y constancia, hacían ver una persona segura de sus planes.
De alguna manera, eso que uno advertía en ella, hacía pensar a uno, que nada podía opacar sus proyectos y sueños.
Ella no sólo hacía, sino que expresaba. Contaba a sus compañeros y profesores todos sus anhelos y el esfuerzo que dedicaba al violín como todos sus pares más decididos por su vocación, auguraba un buen futuro.
Muchas veces nos juntábamos a escuchar discos, y hasta estudiar técnica en forma conjunta ya que nuestro nivel era similar.
Compartíamos nuestras opiniones acerca de las digitaciones más apropiadas para el concierto de Bruch y siempre discutíamos en forma enardecida respecto a los arcos del concierto número tres de Mozart.
Eramos muy amigos y creía yo, que ibamos a ser excelentes colegas toda la vida, en la Sinfónica o en proyectos de enseñanza del violín.
Lo que más me extrañaba de ella era que si bien su nivel de rendimiento académico era muy bueno, a la hora de enfrentar una audición, exámen o concurso, se desmoronaba anímicamente.
A tal punto caía en esos pozos, que llegué en más de una oportunidad a hablar con nuestro profesor de violín en el Conservatorio para que tuviera una conversación personal con ella y pudiera ayudarla de alguna forma a aprender a controlar la parte emocional a la hora de tocar en las audiciones.
Los intentos fueron en vano, hasta que un día antes de un exámen final, en el cual iba a tener que interpretar el concierto de Glazunov, intenta autoeliminarse en el baño de su casa.
Nadie pudo imaginar que podía llegar a tal punto, el nivel de stress de una estudiante aventajada de violín . Nadie se convencía que una mirada tan autoexigente de una persona de extrema sensibilidad, hubiera podido llevarla a una situación límite como el intento de suicidio.
¿ Por qué una chica con tanto talento pudo ver tan vacío "su vaso" en un momento en que todo parecía ser una bonita promesa ?
¿ Qué es lo que puede llevar a un violinista o estudiante de violín, a perder su coordenada, su eje, su centro de gravedad y dejar de ver y verse, tal como si una entidad extraña colocara sobre sus ojos un fuerte vendaje enceguecedor ?
En ese momento tomé conciencia lo importante que es la profilaxis espiritual de parte de todo músico que ingresa a estudiar en un Conservatorio superior.
Quizás debiera implementarse como se está empezando a hacer en algunos Conservatorios de Irlanda, un seguimiento de cada alumno, de manera de prevenir situaciones como esta, en donde cada uno tome conciencia de su nivel, de su alcance, de sus perspectivas y disfrute y valore su proceso personal.
Por suerte, a mi compañera no le costó tan caro. Varios años de terapia sicológica y un salirse del Conservatorio, propiciaron un reencuentro y "reconciliación" con el violín.
Y lo bueno, fue que aprendió a "ver el vaso medio lleno" y gracias a ello, pudo cumplir su sueño de viajar a Inglaterra.
Hoy se dedica felizmente a la docencia del violín.

martes, 9 de marzo de 2010

EL ESPEJO DEL ALMA

Mucho es lo que se ha escrito, en relación a lo que el violín significa para quien con él se vincula.
Estudiar violín, implica, recorrer ese camino lleno de preguntas y respuestas, de símbolos que se descubren con facilidad y otros cuya esencia se oculta en su laberinto propio.
Desentrañar ese significado, comprender su quinta esencia, nos va llevando a sentir una atracción muy fuerte hacia él.
Y esa atracción por ir descubriendo esa verdad que se intuye mientras se desarrolla la práctica, nos va generando una adcción, una "sana" adicción, respecto a querer tocar, a querer estudiar todos los días un poco al inicio, y con el paso del tiempo, cada vez más.
Se hace muy difícil transmitir para quien no ha iniciado el camino del violín, lo que significa el hecho de asumir la práctica del instrumento como un ejercicio tan deseado por quien lo ha buscado.
El antes y el después, el encontrar y descubrir un espacio propio e íntimo, el incorporar en la vida una actividad que me espera día a día y me da más y más, mostrándome quién soy, cómo soy, cómo espero y cuanto valgo.
Para algunos, "el espejo del alma".
El violín que refeleja lo que siento, lo que pienso, lo que creo y lo que busco.
Para otros, "el violín interior". Ese violín interno que me habla y que habla de mí, de mi vida, de mi entorno.
Mi ex maestro Jorge Risi, habla de "el otro violín"; el violín que no suena y que explica por qué quiero y necesito tocar, por qué busco identificarme con él y por qué me alivia y me regocija.
Sea cual fuere la imagen que evoque en cada uno de nosotros, nuestro instrumento, nos envuelve con su oculto significado y nos sugiere recorrer su laberinto intrínseco, generando en quien lo toca a diario, un exquisito placer, despertando un anhelo por ejercitar cada día, como si su impronta nos llamara.