Y en ese sentido no puedo dejar de hacer una especie de homenaje en mi recuerdo a quienes fueron mis queridos Maestros y en especial a uno de ellos que ya no está.
Con él, me inicié en teoría de la música y solfeo, y en sus clases alimenté mi sueño, mi felicidad de saber que al año siguiente de iniciadas sus clases, comenzaría a estudiar violín.
Pasaron treinta y un años de ese momento, y recuerdo con claridad y muchísimo cariño, cada enseñanza, cada consejo, cada opinión y hasta cada discusión que con él se generaban y que a pesar de mis escasos doce años de edad encendía , cuando hablábamos no sólo de la teoría musical y de la vida de los más importantes compositores, sino de las cosas cotidianas que tenían que ver con mi vida familiar y mis asuntos de escuela.
Es inevitable que con el Maestro de música, se establezca además de un trato respetuoso un vínculo empático muy especial.
La música tiene que ver con nuestro dentror y en ese vínculo, si se establece una buena comunicación en las clases, surgen conversaciones que quedan grabadas a fuego en la memoria y en el corazón.
Por eso es tan "sagrada" la instancia de la clase individual de violín, de teoría musical o de cualquier otro instrumento, cuando se establece entre el profesor y el alumno ese grado de comunicación.
Recuerdo cuando mi ex Maestro de violín, Jorge Risi, percibía que llegaba a la clase con alguna preocupación, o simplemente con la necesidad de conversar y él con su gran intuición y sabiduría, me decía: "vamos al bar a tomar un café"....
Esos momentos, esas instancias "salvadoras" quedaron atesoradas y significaban momentos de crecimiento y continentación que estaban absolutamente relacionados con el proceso de aprendizaje del violín o de la teoría musical.
Esas "clases conversadas" "dialogadas" a veces propiciaban una oportunidad de avanzar mucho a la clase siguiente en lo técnico y en lo musical.
Con mi profesor de teoría también pasaba algo similar y me dió mucha pena, enterarme de su fallecimiento, hace tres años en Montevideo, siendo muy joven aún.
El no haber podido conversar con él antes de ese momento, y no haberle podido dar las gracias por todo lo que me dió y me ayudó, me quedó como algo pendiente que sólo al escribir sobre él y recordarle, me recompone.
Mi homenaje para él entonces......mis mejores recuerdos y mi agradecimiento eterno.....
Sé que él está presente en cada una de mis clases , en mis enseñanzas y en los consejos que con todo afecto brindo a mis alumnos.