domingo, 7 de octubre de 2012

MI TIEMPO, NUESTRO TIEMPO...

A medida que pasan los años junto al violín, junto a la música, me convenzo más acerca de la importancia del parámetro tiempo, tempo, o "duración" y recuerdo mi asombro en relación a la insistencia al respecto por parte de algunos queridos profesores que remarcaban la relevancia del parámetro, jerarquizándolo a tal punto que solían decir que el "tempo", el ritmo o la métrica, antecedían en importancia a los demás parámetros como el timbre, la altura, la dinámica y la agógica.
Menuhin solía recordarle a sus alumnos que la música empezaba antes del primer compás de la partitura, refiriéndose justamente al pulso, a esa pulsación métrica, rítmica que provee de forma y estructura a la música y que debe presentirse siempre antes de comenzar a tocar una pieza musical.
Y esa pulsación que debe sentirse antes de comenzar cualquier ejercicio interpretativo o técnico tiene que ver con algo mucho más profundo e ìntimo, que está relacionado con el tempo o tiempo personal de cada uno.
En una sociedad en la cual la forma de vida se va apartando cada vez más de la consideración y valorización de los ritmos personales, íntimos, para mí  ha sido y es, una necesidad personal y profesional, conocer y respetar "los tiempos" de cada uno de mis alumnos.
Ir conociendo a cada uno y procurar a la vez aplicar un plan de trabajo, de estudio que involucre lo técnico y lo musical al unísono, respetando los ritmos personales de cada uno, es el eje central de cada una de mis clases.
Acompañar en el proceso al alumno, buscando ese justo punto de equilibrio que implique por un lado no contradecir la naturaleza de él y por otro estimular a acelerar o frenar los "ritmos" que las dinámicas merecen para ir obteniendo un resultado de satisfacción, debiera ser la consideración previa más importante al impartir una clase de violín o de cualquier instrumento musical.
Sigo creyendo y pensando que es posible vivir de cara al tiempo personal, de cara a ese latido que marca el ritmo de nuestros tiempos, de nuestra vida, sin por eso pedir permiso para ello, ni olvidarse de lo que a uno le rodea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario